La importancia de jugar fuera de casa

Ya sea en interiores o al aire libre, el juego siempre es beneficioso para los niños, sin importar dónde se desarrolle. Pero jugar fuera del hogar puede beneficiar el desarrollo del niño. En el libro El último hijo de la naturalezaEl estadounidense Richard Louv afirma que las dosis de la naturaleza son esenciales para compensar los efectos de nuestro estilo de vida actual.

Según el autor, los sentidos de los niños están cada vez más limitados porque pasan menos tiempo en espacios naturales. Los beneficios del contacto con la naturaleza pasan por mejorar la salud física y mental, el aprendizaje y el rendimiento escolar, reduciendo los síntomas del déficit de atención e hiperactividad, además de ser un excelente estímulo para la vida social.

Entender cuál es el déficit de la naturaleza

Jugar no es sinónimo de tener juguetes

Y hablar de naturaleza no significa que padres e hijos deban salir de las ciudades para que los niños la disfruten. Los paseos a parques y áreas verdes son ejemplos de lo que se puede hacer incluso en los grandes centros urbanos. O un picnic en un parque ecológico, que suele contar con centros de conservación de la fauna y flora local.

Jugar en el patio, en las áreas comunes de los edificios o en la calle con la supervisión de un adulto también son opciones para la vida cotidiana. Cuando se le dé la oportunidad, anímela a que trate de caminar sobre la hierba, tierra, arena, al principio algunos niños se sorprenden por la sensación, pero es importante percibir la diferencia de tacto en diferentes superficies. Este tipo de trabajo, que era común en la infancia de muchos padres, ahora es raro entre los niños.

¡Sal!

Un estudio realizado en la Universidad Queen’s de Canadá encontró que el juego al aire libre puede alentar a los jóvenes a ser más activos y saludables. Analizaron a más de 300 jóvenes de entre 9 y 17 años y registraron cuánto tiempo pasaban al aire libre después de la escuela. Los niños que pasaban más tiempo fuera de casa eran tres veces más sensibles a la actividad física y estaban en mejor forma que los que pasaban más tiempo en casa después de la escuela. «Si podemos mantener a los estudiantes fuera de casa por más tiempo, serán más activos, por lo que tendrán beneficios a largo plazo», dice el Dr. Lee Schaefer, uno de los autores del estudio.

Un análisis del Proyecto Niño y Naturaleza, del Instituto Alana, mostró que en las ciudades brasileñas el 40% de los niños pasan una hora o menos jugando al aire libre; la mayoría pasa el 90% de su tiempo en interiores. Ésta es una de las razones por las que el proyecto considera que el contacto con la naturaleza es un derecho del niño, porque mejora el aprendizaje y desarrollo de los ejes físico, intelectual y emocional.

¡Con todos estos argumentos será cada vez más difícil quedarse adentro con los niños!

¡Lee también!

5 formas sencillas de enseñar a los niños acciones sostenibles

Actividades físicas recomendadas por los pediatras para tu pequeño

Jugar no es sinónimo de tener un juguete

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *